Se continuó y profundizó en las políticas económicas del periodo anterior, firmándose tratados de libre comercio con EE.UU, China y la UE, entre otros. Se consolida la «política de concesiones», entregando a privados la modernización, construcción y operación de carreteras e infraestructura pública. Se radicaliza el conflicto mapuche, se comienzan a evidenciar poca regulación ambiental que favorce a transnacionales y conglomerados económicos chilenos.