Constitución: Lo que dice, nos afecta

Acercar y cambiar la Constitución: seguimos en una renovada etapa

Ricardo Vega M.

Diseñador y Docente. Director de C80.

C80

Las decisiones a tomar debieran estar basadas en evidencia científica, no sólo consideraciones políticas o económicas. Y para nuestro caso, cómo nuestras instituciones y estructuras responden en estas coyunturas. Los conceptos y certezas que configuran nuestra vida social, económica y productiva, requerirán ser repensadas.

Por un momento ya parecía que era difícil promover el cambio de la Constitución, y de pronto esa tarde del 18 de octubre el 2019 todo cambió. Desde hace tiempo, muchos de nosotros lo conversábamos en reuniones de amigos, y también secretamente lo deseábamos: “Esto va a explotar”, “De pronto va a quedar la cagada”, “¡Hasta cuándo!”… No fue un proceso lineal, una pequeña chispa, un salto al torniquete del Metro, bastó para desestabilizar al sistema. Cansados de tantas gotas que habían rebasado el vaso, el país despertó. Se dio un cóctel de emociones entre esperanza e inseguridad, pero sabíamos que algo importante estaba pasando.

Era la gente, las personas, el pueblo, el populacho, la gentuza, los cabros y cabras, los viejos y viejas, todos los que estaban siempre en el margen, los que no tienen poder ni salen en la tele, estaban allí, estallando de rabia, levantando la cabeza. Y luego, aquellos quienes nunca vieron o no quisieron ver lo que pasaba, quisieron compartir su propia ceguera, dejando ciegos o medios ciegos a muchos chilenos. Oídos sordos y ojos ciegos. Luego ojos perdidos, gritos en la oscuridad, violaciones, golpes, y con estos, más rabia e impotencia. Pero el movimiento social continuó, lo que estaba pasando nos hizo pensar en que por más difícil que fuese, valía la pena.

Para nosotros en el equipo de C80, como para tantos otros que han trabajado en este asunto, sigue valiendo la pena. La tarea nuestra ya no es solo impulsar el cambio de Constitución, como tímidamente lo veníamos haciendo desde hace más de 4 años, cuando a mediados del 2015 lanzamos este proyecto. Hoy no tenemos que tocar el hombro de la gente para hablar de un cambio constitucional, ahora estamos frente a muchos y muchas que están atentos, y nuestro trabajo es colaborar con otros para brindar información para comprender por qué debemos cambiar esta constitución.

Estamos convencidos de que información distribuida puede ser poder distribuido. Nuestra pregunta fundacional sigue siendo la misma: ¿Cómo cambiar la Constitución, si la gran mayoría de nosotros no sabemos lo que dice, ni cuáles son sus implicancias en la vida cotidiana de la gran mayoría de los ciudadanos? Para intentar contestar esa pregunta, nos valdremos de diversas herramientas de diseño, como la visualización de datos y las narrativas web, para facilitar y acelerar procesos de comprensión de un texto complejo y oscuro como la Constitución de 1980, orientados hacia un público no experto, como muchos de nosotros. De esta manera podemos aportar en este momento de incertidumbre en donde el pasado y el futuro se enfrentan día a día.

Esta falta de certidumbre se ha vuelto más intensa aún, pues mientras me encuentro editando este texto, nos enfrentamos a la urgencia de frenar la propagación del virus SARS-CoV2 (COVID-19). Esto ha generado un escenario mundial que trae más incertidumbre a la que ya teníamos posestallido social.

Esta situación de sanidad ha requerido de acciones rápidas, decididas y efectivas por parte de los gobiernos del mundo, pero que al mismo tiempo respeten los derechos básicos de los y las ciudadanas. Esto también nos hace pensar sobre si estamos preparados para estos escenarios y cómo respondemos como sociedad. Las decisiones a tomar debieran basadas en evidencia científica, no sólo consideraciones políticas o económicas. Y para nuestro caso, cómo nuestras instituciones y estructuras responden en estas coyunturas. Los conceptos y certezas que fundan nuestras instituciones y configuran nuestra vida social, económica y productiva, requerirán ser repensadas. Reflexionar sobre lo que esto implica es un desafío local y global.

Y es por esto que invitamos a quienes desde sus organizaciones o individualidades, se sientan interesados a colaborar con C80, a compartir su perspectiva sobre los problemas y situaciones que vivimos hoy relacionadas con la Constitución de 1980. Y desde ya pensando también sobre lo que debiese considerar un nuevo texto constitucional. Después de todo, el mundo ha cambiado mucho desde 1980. Cosas que antes parecían de película hoy son una realidad. Es necesario comenzar a poner en perspectiva ciertos temas complejos: trato a personas no humanas, nueva relación con el medioambiente; omnipresencia de los entornos digitales, convivencia pluriétnica, identidades sexuales, responsabilidad sobre el espacio exterior, relación humano máquina, sociedad de datos, inteligencias no humanas, entre muchísimos otros, son algunos de los que es necesario repensar, o incluso, comenzar a pensar.

Entonces, si te sientes convocado, consulta nuestros protocolos en https://c80.cl/como-colaborar , y envíanos una idea para conversarlo.

Para terminar, un gran agradecimiento al equipo C80, a quienes han pasado y a quienes siguen colaborando por su valiosa contribución en mantener el proyecto todo este tiempo. Esperamos que estos momentos de incertidumbre, tanto por la pandemia, como por la creación de una nueva constitución, pasen pronto. Así este C80 quedará como un registro, un pedazo de memoria que de paso a nuevas palabras escritas por más chilenos y chilenas.


Comentarios

  • Estimado Ricardo podrias detallar que es C80? Sus caracteristicas , propósitos y miembros?? Asî como sus filiaciones y/o adscripciones??

  • Hola, hoy conversé con una vecina de La Pintana, que vive en un condominio de viviendas sociales, y que me explicaba que la gente «no está ni ahí» con el covid19, tampoco con el medio ambiente, etc… La rutina sigue intacta desde hace 5 años que llegaron a vivir a su condominio: juntarse desde las 13.00 en la plaza, en los almacenes, en los locales, los niños juegan… regar las calles… amontonar con agua lo que el camión de basura dejó tirado. Esta vecina manifestaba con impotencia que cuando ella le explicaba a los vecinos que estamos en sequía, que usaran bien el agua (regando en la noche, que no mojaran el cemento), los vecinos le decían que no estaban ni ahí… otros tienen piscina y ¿nosotros no podemos mojar un poco?. También que al comentar que hay que estar separados, ellos responden: «cosa mía si me enfermo».
    Al parecer, la gente no ve la conexión de sus actos con los cambios, con los movimientos. Está la idea arraigada de que da lo mismo lo que hago, pues sigo siendo invisible para todos, nadie me da nada, y tampoco yo doy nada… ¿cómo lograr que sectores de nuestra sociedad que no ven el vínculo en sus rutinas con la proyección del planeta a 500/1000 años, lo vean?, ¿cómo partir de más atrás que la discusión de la Constitución?.

  • Muy interesante la columna, felicitaciones. También me queda la pregunta de cuál se imaginan que es el rol de los ciudadanos «a pie» que no necesariamente tienen la experticia tradicional, ni en evidencia científica, económica ni política. ¿Qué lugar ocupan, más allá de la lógica de «usuarios» o «receptores del conocimiento» (lo que tiende a llamarse los modelos de déficit o alfabetización científica)?

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